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Sister Maryanne
Mi sueño cuando era niña era ser una bailarina, una actriz, una
escritora, una misionera y una santa (pero Dios no una mártir) todo al
mismo tiempo! Lo que parecía como un sueño imposible se hizo realidad,
no sólo aquí en el Perú pero en cada una de las Misiones en las que he
servido como una Sister del Inmaculado Corazón de María. Viví rodeada
de la fe, la alegría y el amor incondicional de mis padres a medida que
iba creciendo junto con mis cuatro hermanos y seis hermanas.
Aprendimos a compartir unos con otros las alegrías y tristezas, a
encontrar el deleite en las pequeñas cosas y mantener el sentido del
humor.
Estos regalos que el
Señor me ha dado a través de mi familia y mis amigos sirven bien dentro
de una vida religiosa. Sin embargo, he visto grandes ejemplos a
seguir en una vida de matrimonio, en mis padres, familiares y vecinos,
también veía la alegría y el cariño de las sisters en el colegio,
especialmente de las IHM en el departamento de música en secundaria.La
idea de la vida religiosa fue haciéndose más fuerte dentro de mi por
largo tiempo y tenía una indecisión entre los dos caminos de vida hasta
que mi tío me dijo que pidiera a Dios que me ayude a conocer cuál deseo
era el más fuerte. Pronto aprendí que el origen de esa alegría que
había visto en las Sisters era una abundancia de vida en oración y de
vivir diariamente en unión con Dios y con nuestra Santísima Virgen María
como nuestro modelo. Pronto
aprendería que uniéndome a una Congregación cuyo principal
apostolado es enseñar, incluiría tanto baile, actuación, escritura y
aventura en tanta variedad de trabajos apostólicos con alumnos de
diferentes edades, nivel económico y de necesidad material y
espiritual. |

Pienso en mí como una persona como cualquier otra viviendo una vida
extraordinaria. Las invito a preguntar al Señor qué cosas
maravillosas El tiene guardadas para ustedes. Este
testimonio puede ser el camino de Dios para llamarte.
Responde: Sí! |