Sister Teresa

Sister Antonieta

Sister Anita

Sister Patricia

 

Sister Liz

Sister Maryanne

Sister Isabel

 

 

Nací en un pueblo chico de la montaña de Pensilvania, EE.UU.  Estudié primaria en la escuela pública del pueblo y pasé todos los sábados de 9-12 a.m. en clases de catecismo en la Iglesia….odiaba las clases de catecismo porque todas mis amigas (que son protestantes y tenían su catecismo los domingos) estaban jugando en la calle fuera de la Iglesia.  Aunque odiaba las clases de catecismo, quería mucho a Jesús y a su Iglesia.  Nuestra Iglesia del pueblo siempre está abierta (en ese pueblo nadie roba porque todo el mundo se conoce entre si) y yo solía entrar en la Iglesia cada vez que pasaba.  Me encantaba el silencio del lugar y me arrodillaba junto al altar y conversaba con Jesús.  Cuando cursaba el segundo grado hice mi Primera Comunión – tanto me emocioné que le prometí a Jesús que iba a dedicar mi vida a El y a su Iglesia, sólo no sabía cómo hacerlo.  Al llegar a la media, fui a un colegio Católico en otro pueblo cercano y allí conocí a mi Congregación por primera vez.  Me gustaban mucho las hermanas que conocí porque eran alegres y jóvenes y nos hacían reír.  Sin embargo, yo quería ser misionera en África y hasta soñé a ser mártir.  Pero el Señor puso gente en mi camino que me guiaron hacía la Congregación y poco a poco me olvidaba del deseo de ser misionera.

Hna. Teresa Catherine Walsh

Cuando enseñaba en un colegio de Filadelfia, unas hermanas vinieron a visitar a mi superiora…¡todas ellas regresando de las misiones en el Perú!  Después de escucharlas, escribí una carta ofreciéndome a trabajar en las misiones.  Ese mismo año vine al Perú (1975) una Sister muy joven, pero lista para cualquier aventura…33 años después, casi todos pasados entre Perú y Chile, sigo feliz en mi vocación y aún lista para más aventuras (aunque ya he tenido bastantes) y todavía tengo el deseo de morir por Cristo si así sea su voluntad.

 

 

Es difícil retroceder más de 50 años y recordar tantas cosas. Soy Sister María Antonieta
y tengo más de 47 años en la comunidad. Era la única mujer en la familia con dos hermanos hombres. El mencionar querer entrar al convento fue algo terrible para mis padres. Lógico querían que me casara y tuviese hijos. Con decirles que me llevaron al psiquiatra les digo todo. Ver la tristeza de mis padres me hizo preguntarle a Dios ¿Por qué yo? La vocecita interna me seguía llamando a pesar de que, a decir verdad, batallé el llamado. Acostumbraba ir a misa con frecuencia y diariamente rezaba el rosario. Creo que la oración me ayudó a decirle sí al Señor y perseverar en mi vocación. Después de haberme visto en el noviciado, mis padres hablaban de mí como si la idea de que entrase en el convento hubiese sido suya. Esto una vez más fue el resultado de la oración y la ayuda de las sisters que en ese momento estaban en Villa Maria Miraflores.

ant

 

 Hoy puedo decirles que soy feliz y que en ningún momento he dudado de mi vocación. No voy a decirles que todo ha sido color de rosas, pero quién no tiene problemas en la vida. El seguir el llamado de Dios y saber que Él está siempre conmigo, me ayuda a seguir adelante de Su mano.

Sister María Isabel IHM.

Mis Padres eran muy activos en la Acción Católica de mi Parroquia.
Ellos me dieron una educación en valores cristianos, y esa semilla de dar y darse fue parte mía, siempre.

Tuve la suerte de estar en un Colegio de la Congregación donde desde muy niña me enseñaron a reconocer al más necesitado y a salir a su encuentro y ayudarlo.

Escuchando las Palabras de Jesús: “Tú déjalo todo, ven y sígueme”, ingresé
a la Congregación el 25 de Marzo de 1964, fiesta de la Anunciación – la cual
me identificaba mucho porque en el Colegio a las doce se rezaba el Angelus.

Como IHM Sister en la Casa de Formación mi Maestra siempre nos hablaba del FIAT de la Virgen María y su cita favorita era:
“He aquí la esclava del Señor”
y del apóstol San Pablo cuya cita favorita era:  “Todo lo puedo en Aquel que me fortalece”.

Aunque tuve momentos difíciles porque la Iglesia entonces estaba en pleno Concilio Vaticano II, yo sabia que la fuerza de Cristo en mí, me ayudaría a seguir adelante porque eso era lo que yo quería; y me sentía bien.

Mi vocación religiosa definitivamente se la debo al Señor de la Vida. Pero tanto a mis padres y hermanos como las Sisters supieron alimentarla, desde muy pequeña con valores cristianos y su ejemplo de vida.

Si sientes que el Señor te está llamando... No tengas miedo... ten confianza, !El está siempre contigo! !Te espera siempre con los brazos abiertos!

 

 

Mi nombre es Hermana Anne (Anita) Lafferty y tengo 47 años de religiosa. El llamado del Señor lo sentí por primera vez cuando estaba en 2 de media. En esa época me enseñaba una hermana de la comunidad  Ella era muy cariñosa y paciente con nosotros. Nos habló de una amiga que estaba en el Perú y nos leía partes de sus cartas y eso me hacia sentir muy contenta. No les había dicho nada a mis padres en aquel tiempo de que sentía un llamado a la vida religiosa, pero en mi último año del colegio sentí de nuevo lo que había sentido algunos años atrás. Una noche cuando mi mamá entró a mi cuarto a ver a mi hermana que estaba enferma le conté lo que sentía. Se alegró mucho y dijo que era una bendición para toda la familia. Despertó a mi papá para decírselo y le dijo que no yo podía ir a hablar con él pues ya estaba durmiendo. La pregunta de mis padres fue ¿Hija, vas a ser feliz? Les dije que con la ayuda de Dios y el apoyo de ellos, que si podría ser muy feliz. 

He pasado la mayor parte de mi vida religiosa aquí en Sur América, Soy la mujer más feliz. Me siento realizada como mujer y mamá de los miles de alumnos que he enseñado. Como religiosa he podido darme por entero al servicio de Dios y su gente.

He tenido momentos difíciles como en toda vocación. En un momento dudé de me vocación, pero con la oración, el Espíritu Santo me ha reanimado. Siento que estoy participando de la vida en ABUNDANCIA (Juan 10:10).

 

Si, sientes en tu corazón un vacío que no se llena con nada, puede ser que el Señor te está invitando a llenarte y consagrarte a Él y solo a Él. Busca y encontrarás la felicidad. Entra en un discernimiento de tu vocación pide ayuda. No tengas miedo, Él te guiará. Una señal es PAZ interior, aunque todo el mundo te llame loca. Ven a compartir la vida en Abundancia con nosotras las Hermanas IHM. Ven y Verás, Juan 3

 

 La Historia de Mi Vocación

S. Patricia Michael Godoy

“Cómo dejar de dar gracias y cantarle alabanzas al Señor!?”  Dios ha sido tan bueno conmigo. Comparto “mi historia” porque es una de profundo agradecimiento por el “regalo” de mi vocación. Nací en Nueva York de padres peruanos y recibí  mi educación primaria en un colegio fiscal.  En 1960, por motivos del trabajo de mi padre, nos mudamos a Cuba; pero nueve meses después, por el gobierno de Fidel Castro, perdimos todo y regresamos a los Estados Unidos.  Después de varios meses, le ofrecieron a mi padre un buen trabajo en el Perú, y así fue como tuve mis años de secundaria en Villa María y conocí a las  Hermanas de mi congregación. Desde el momento que las conocí, su alegría, el amor que se tenían, su amor por Dios y por nosotras, sus alumnas, me impresionó profundamente. Sister Miriam Scully fue un instrumento especial del Señor por su bondad, entrega, sentido del humor y vida de oración.

Todo esto fue la semilla de mi vocación que continúa profundizándose y creciendo.  He tenido el privilegio de enseñar a alumnas en 5to de Secundaria en mi propio alma mater.  Me acuerdo de un momento muy especial cuando estudiábamos opciones vocacionales en clase de religión.  Una alumna me preguntó: “Sister, si pudieras vivir tu vida de nuevo, escogerías ser religiosa?”  Con profunda emoción le respondí, y continúo respondiendo:  “Si tuviera mil vidas, lo haría de nuevo!” 

 

Sister Liz

Alabanza, Llamada y Gratitud. Mi Vida es un Canto de Alabanza al Señor desde que lo conocí, y a partir de ese entonces, no he dejado de alabarle, bendecirle y cantarle, con esta hermosa canción que es parte de mi lema “ Señor Soy tuya para Siempre”. La primera vez que la escuche la canción fue en una Jornada Vocacional y desde allí su letra quedó muy grabada en mi mente y en mi corazón, y, una vez más sentí con fuerza el llamado que el Señor me hacía. Las Sisters tocaron mi vida durante mi etapa escolar. Cómo olvidar mi Primera Comunión y el deseo de ser una IHM! Lo que me cautivó de las Sisters fue su sonrisa y su alegría de hacer las cosas, y el trato amable y cordial que daban a las personas, porque para ellas todos éramos iguales…. ¡Cómo olvidar mi Confirmación, donde sentí con más fuerza el llamado que el Señor me hacía para seguirlo y amarlo!

Todo esto duro algunos años antes de darle mi “SI” definitivo a Dios.¡ Y fue cuando yo me encontraba trabajando en el Colegio “Fe y Alegría” 35, en que sentí una vez más la invitación que el Señor me hacía para servirlo y ser su esposa para toda la eternidad, en esta ocasión no pude negarme a darle mi SI para toda la vida como lo hago hoy.

Todo el tiempo vivido en Comunidad ha estado colmado de ricas experiencias que me han permitido crecer y madurar en mi Fe y en mi Vocación Religiosa como “Hermana Sierva del Inmaculado Corazón de María”, Congregación a la cual me siento muy orgullosa de pertenecer.

Cada grupo humano con el que he trabajado me ha ayudado a crecer y a enriquecerme no solo como persona sino como religiosa, comprometida con el apostolado, la Comunidad, la Iglesia y nuestro país. Hoy quiero invitar a los jóvenes a que no tengan miedo de decirle Sí al Señor, no solo para conocerlo y amarlo, sino para servirlo y vivir con El, la aventura de Amor, más emocionante y sublime que es la Vida Religiosa. Esta está llena de gracias y bendiciones, logros y satisfacciones, de temores y crisis; pero también de innumerables caricias y detalles que experimentarán a través de cada hermana(o) de comunidad. ¡Atrévete ! ¡Dios y la Iglesia necesitan de ti …!

 

Sister Maryanne

Mi sueño cuando era niña era ser una bailarina, una actriz, una escritora, una misionera y una santa (pero Dios no una mártir) todo al mismo tiempo!   Lo que parecía como un sueño imposible se hizo realidad, no sólo aquí en el Perú pero en cada una de las Misiones en las que he servido como una Sister del Inmaculado Corazón de María.   Viví rodeada de la fe, la alegría y el amor incondicional de mis padres a medida que iba creciendo junto con mis cuatro hermanos y seis hermanas.   Aprendimos a compartir unos con otros las alegrías y tristezas, a encontrar el deleite en las pequeñas cosas y mantener el sentido del humor.   

Estos regalos que el Señor me ha dado a través de mi familia y mis amigos sirven bien dentro de una vida religiosa.    Sin embargo, he visto grandes ejemplos a seguir en una vida de matrimonio, en mis padres, familiares y vecinos, también veía la alegría y el cariño de las sisters en el colegio, especialmente de las IHM en el departamento de música en secundaria.La idea de la vida religiosa fue haciéndose más fuerte dentro de mi por largo tiempo y tenía una indecisión entre los dos caminos de vida hasta que mi tío me dijo que pidiera a Dios que me ayude a conocer cuál deseo era el más fuerte.    Pronto aprendí que el origen de esa alegría que había visto en las Sisters era una abundancia de vida en oración y de vivir diariamente en unión con Dios y con nuestra Santísima Virgen María como nuestro modelo.  

Pronto aprendería que uniéndome a una Congregación cuyo principal apostolado es enseñar, incluiría tanto baile, actuación, escritura y aventura en tanta variedad de trabajos apostólicos con alumnos de diferentes edades, nivel económico y de necesidad material y espiritual.

  Pienso en mí como una persona como cualquier otra viviendo una vida extraordinaria.   Las invito a preguntar al Señor qué cosas maravillosas El tiene guardadas para ustedes.   Este testimonio puede ser el camino de Dios para llamarte.   Responde:  Sí!